Día mundial del Linfoma

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El Linfoma es una enfermedad neoplásica de los Linfocitos, que son un tipo de glóbulo blanco que circulan libremente por la sangre y el Sistema Linfático, y pueden afectar cualquier órgano del cuerpo.
 
Con respecto al Sistema Linfático, está compuesto por la Médula Ósea, el Bazo, el Timo y los Ganglios Linfáticos conectados con una red de Vasos Linfáticos y actúa dentro del sistema inmunológico para defendernos de las infecciones.

Cabe destacar que cuando una persona tiene un Linfoma, los Linfocitos se alteran y comienzan a crecer en forma desordenada, principalmente en los Ganglios Linfáticos. 
Hay dos grandes categorías de Linfomas: el Linfoma De Hodgkin y el Linfoma No- Hodgkin, y dentro de éstos hay muchos subtipos haciendo más de cincuenta tipos de Linfoma, cada uno con sus características y necesidades particulares. 

Síntomas y tratamiento

Entre los síntomas del Linfoma se destaca el aumento de tamaño de los Ganglios Linfáticos, que están localizados en el cuello, la axila y la ingle fundamentalmente, y otros que no son accesibles al examen físico que están en el tórax y abdomen. En general, la persona puede notar un bulto duro, generalmente indoloro, que crece en estos sitios. Asimismo, puede tener otros síntomas, dependiendo del lugar donde el Linfoma afecte al organismo. 

También hay síntomas inespecíficos del Linfoma, como fiebre, pérdida de peso y transpiración nocturna. Son síntomas que se pueden generar en cualquier condición médica, por lo tanto, si la persona los presenta, deberá recurrir al médico para que evalúe si hay que profundizar los estudios para descartar un Linfoma.

En caso de que exista un Linfoma, la persona deberá realizarse estudios como Resonancia Magnética, Tomografía, Ecografía, con el objetivo de detectar ganglios que no son accesibles al examen físico. En algunos casos también se podrá realizar una biopsia de los ganglios u órganos afectados, que realizará un cirujano y evaluará si presenta Linfoma o no.

Asimismo, se puede llegar a realizar una biopsia de Médula Ósea, debido a que se ve afectada muy frecuentemente por el Linfoma ya que los Linfocitos pueden afectar a este órgano.

Una vez obtenido el diagnóstico de Linfoma se realiza la estadificación, que consiste en evaluar cuán avanzado está el Linfoma en el organismo, como también el tipo de Linfoma que tiene el paciente y saber en qué tipo de paciente se presenta. Teniendo en cuenta esas características, el profesional deberá definir qué tratamiento llevar a cabo.

Con relación al tipo de tratamiento, la persona puede realizar Quimioterapia, que consiste en un tratamiento con medicación por vía venosa, oral, subcutánea, o intramuscular para intentar eliminar las células linfomatosas. Asimismo, el paciente puede realizar Radioterapia, que es un tratamiento más localizado, o también se puede realizar un trasplante de Médula Ósea. El objetivo, en todos los tratamientos, es lograr la remisión de la enfermedad.

Luego se llevará a cabo el seguimiento del paciente, que consiste en controles periódicos, con exámenes físicos, análisis de sangre e imágenes, con el objetivo de evaluar si ese Linfoma puede regresar o no. En caso de que regrese se podrán llevar a cabo otros tratamientos, para intentar lograr una nueva remisión.

Cabe destacar que el seguimiento del paciente debe llevarse a cabo en los tiempos indicados por el médico y ante cualquier signo que alerte al paciente deberá controlarse inmediatamente. 

Servicio de Hematología
Hospital Privado de Comunidad