Recomendaciones clínicas para la fotoprotección

Todos estamos expuestos a los rayos solares y con ellos, a la radiación ultravioleta (UV) que causa daños en la piel como eritema, hiperpigmentación, fotoenvejecimiento, inmunosupresión y carcinogénesis cutánea.


Durante los meses de verano en donde la exposición solar es mayor y más frecuente, las recomendaciones para evitar los daños causados por la radiación UV son:

1. No exponer directamente al sol a los niños antes de los 6 meses de edad, dado que tienen menor protección cutánea por tener menor concentración de melanina. Tener en cuenta que a pesar de protegerlos a la sombra reciben hasta un 50% de radiación indirecta o reflejada (5% en la hierba, 10% en el agua, 25% en la arena blanca, 80 % en la nieve) No usar fotoprotectores en menores de 6 meses.

2. El uso de cremas nunca debe ser la única medida.

3. La ropa es la forma más útil de fotoprotección. Cuanto más fino y traslúcido es el tejido, más pasa la radiación. Usar prendas de manga y pantalones largos. Es necesario tener en cuenta que la protección se pierde cuando la ropa está mojada y adherida a la piel.

4. Evitar las quemaduras solares. Está demostrado que la radiación se acumula a lo largo de la vida, y que la sobreexposición solar en los primeros 18-20 años de vida aumenta el riesgo de cáncer de piel.

5. Evitar la exposición en horas de máxima intensidad solar de 10 a 16 horas. (“evitar las horas en que nuestra sombra es menor que nuestra talla”).

6. Las actividades acuáticas al aire libre incrementan la exposición.

7. En los días nublados hay un 20-40% de radiación ultravioleta, y a mayor altitud aumenta la intensidad de la radiación.

8. Cubrir la cabeza con gorras de visera ancha para proteger la cara y ojos (al menos 7 cm)

9. Usar gafas con filtros para rayos UVA y UVB por encima de 400 nm, protegen de lesiones oculares y cataratas. Las monturas deben ajustarse correctamente, próximas al globo ocular y de buen tamaño, si es posible con protección lateral.

10. Tener en cuenta el efecto multiplicador de superficies reflectantes como la nieve, arena, agua, muros blancos, entre otras.

11. Ser conscientes de los riesgos del bronceado artificial.

12. En espacios interiores con cristaleras no hay protección frente a los rayos UVA.

13. Usar leche hidratante para la piel tras la exposición.

14. Si el fabricante no da especificaciones sobre el FPS, se refiere sólo a los rayos UVB. Si protege además de los rayos UVA, debe figurar junto al FPS o IP, la letra A(UVA)

15. La Agencia de Protección del Medio Ambiente Americana advierte que por cada descenso del 1% de la capa de ozono aumentan en un 2% las radiaciones UV que llegan a la tierra, lo que se relaciona con un incremento anual del 1 al 3% de cáncer cutáneo.

16. El bronceado en las salas comerciales (camas solares) es peligroso. No existen datos que avalen que el bronceado “controlado” sea más seguro.

 Utilizar fotoprotectores tópicos o filtros solares que tengan las siguientes características:

• Protección frente rayos UVA y UVB.
• Factor de protección solar (FPS) mayor o igual a 15 (a mayor FPS, mayor tiempo de exposición sin presentar quemadura solar).
• Resistente al agua (waterproof).
• Resistente a la fricción y roce (rubproof).

18. Usar barras de labios y nariz, crema para la cara y leche o solución oleosa o gel para el cuerpo.

Uso correcto de las cremas fotoprotectoras:
• Aplicar sobre la piel seca, en casa, 30 minutos antes de la exposición.
• Aplicar una cantidad generosa de filtro. Cuanto más gruesa es la capa, mayor es la protección.
• Aplicar sobre toda la superficie expuesta.
• Volver a aplicar cada 2 horas, e inmediatamente después de un baño prolongado. Cuidado de no quitar al secar restregando.

Si no se siguen estas recomendaciones, la eficacia puede reducirse en más del 50%.

El cumplimiento de estas sencillas medidas desde la edad pediátrica es un tema fundamental en la educación para la salud.


Dr. Patricio Martínez Chabbert
Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Privado de Comunidad