Síndrome Urémico Hemolítico: ¿Cómo puede prevenirse?

El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad endémica. En la Argentina se producen alrededor de 400 nuevos casos por año, lo que la convierte en el país de mayor incidencia en el mundo. Se contrae durante todo el año, sobre todo en los meses cálidos.

Afecta principalmente a niños menores de 5 años, siendo la primera causa de insuficiencia renal aguda en edad pediátrica y la segunda de insuficiencia renal crónica. Provoca el 20 % de los trasplantes renales en niños y adolescentes.

Es un síndrome caracterizado por una insuficiencia renal aguda, anemia hemolítica, pudiendo agregarse manifestaciones del tracto digestivo, neurológicas (convulsiones), hipertensión arterial. Comienza con diarrea con sangre, vómitos debilidad e irritabilidad, así como disminución de la diuresis o eliminación de orina, fiebre, dolor y distensión abdominal. Todas las formas de SUH, sin importar la causa, dañan los vasos sanguíneos, provocando anemia.

¿Cómo se produce el SHU?

La enfermedad se produce por la contaminación con la bacteria Escherichia Coli (contaminación fecal-oral) de aguas contaminadas o alimentos contaminados o mal cocidos como por ejemplo las carnes o verduras crudas mal lavadas, llegando a los niños a través de carnes poco cocidas o picada, leche no pasteurizada, manos contaminadas, uso de tablas y cuchillos para alimentos crudos y cocidas (contaminacion cruzada) consumo de agua no potable, baño con aguas contaminadas.

El riesgo de desarrollar SUH es mayor para:
  • Niños menores de 5 años.
  • Adultos de 65 años o más.
  • Personas con el sistema inmunológico deprimido o debilitado.
Complicaciones:

El SUH puede causar complicaciones potencialmente mortales:

  •  Insuficiencia renal, que puede ser repentina (aguda) o desarrollarse con el tiempo (crónica).
  • Hipertensión arterial (HTA).
  • Accidente cerebrovascular o convulsiones
  • Coma
  • Problemas de coagulación, que pueden provocar sangrado
  • Afecciones cardiovasculares
  • Afecciones del sistema digestivo (a nivel intestinal, vesícula biliar o páncreas).
Prevención:
  • Asegurar una correcta cocción de la carne (la bacteria se destruye a los 72ºC), no deben quedar rosadas ni jugosas por dentro.
  • Evitar el contacto de carne cruda con otros alimentos (crudos y/o cocidos).
  • Utilizar diferentes utensilios de cocina para cortar la carne cruda y la cocida antes de ingerirla.
  • Evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos.
  • Consumir lácteos o jugos de frutas pasteurizados.
  • Conservar la cadena de frío de los alimentos.
  • Lavar cuidadosamente todas las verduras y frutas con agua potable.
  • Consumir agua potable o en caso contrario hervirla antes de su consumo. En el caso de no tener acceso a agua potable, utilizar agua hervida con 2 gotas de lavandina por litro de agua 30 minutos antes de consumirlas.
  • Asegurar una correcta higiene de manos antes de: estar en contacto con los alimentos, después de ir al baño o de cambiar pañales, estar en contacto con animales y antes de comer.
  • Limpiar los utensilios y las superficies donde se apoya la comida con frecuencia.
  • Descongelar la carne en el microondas y en el refrigerador. Colocar la carne debajo de los productos ya elaborados en el refrigerador para evitar que caiga líquido, como sangre, en ellos.
  • Separar los alimentos crudos de los alimentos listos para consumir. No colocar carne cocida en platos en los que antes haya estado servida carne cruda.
  • Evitar el hacinamiento en jardines maternales/infantes u otro tipo de comunidad cerrada.
  • Comprar alimentos en comercios que mantengan condiciones de higiene y que conserven los productos perecederos a temperaturas de refrigeración/congelación.
  • No deben usarse aguas residuales para regar los cultivos, bañarse, tampoco para dar de beber en el hogar y ni a los animales.
¿Qué alimentos pueden estar contaminados con esta bacteria?
  • Carne: La bacteria puede encontrarse en la superficie de la carne cruda y sus jugos, y de la carne picada y alimentos preparados con ella como hamburguesas, albóndigas, arrollados de carne, salame, y chorizos.
  • Frutas y verduras: Lechuga, repollo, rúcula, acelga, espinacas, brócoli o coliflor, brotes de soja, alfalfa y otros vegetales que se consumen crudos. Frutas sin lavar correctamente. Lavá minuciosamente, hoja por hoja y bajo el chorro de agua segura los vegetales de hoja verde
  • Leche sin pasteurizar y los productos lácteos elaborados a partir de ella, en especial los quesos blandos poco estacionados tipo untable.
  • Alimentos cocidos y listos para consumir: La bacteria puede encontrarse en la superficie de cualquier alimento debido a su contaminación a través de las manos de quien lo prepara o consume, de utensilios o de alimentos crudos contaminados (ver contaminación cruzada).
  • El agua utilizada para beber y cocinar puede estar contaminada cuando no proviene de una red y no recibe un tratamiento adecuado o las conexiones no son seguras.

 

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