Otitis de verano: ¿Cómo prevenirlas?

En verano, una de las patologías más frecuentes en los niños son las otitis externas u otitis de verano debidas a la exposición prolongada a la humedad durante los baños en playas y piscinas.  Desde el Servicio de Otorrinolaringología  recomendamos: 

  1. Secar cuidadosamente la parte externa del oído al salir del agua con
    toalla o secador de pelo.
  2. Colocar protector solar en pabellones auriculares.
  3. Reducir tiempo de inmersión en el mar o piscina, sobre todo en niños.
  4. Usar tapones de oído.
  5. Evitar los baños en aguas potencialmente contaminadas, como ríos o lagos donde puede haber aguas estancadas.
  6. No usar hisopos u objetos como horquillas, palillos u otros objetos para
    limpiar o rascar el oído.
  7. Antes de las vacaciones someterse a una limpieza por parte de su
    otorrinolaringólogo en caso de predisposición a formar tapones de cera.
  8. Acudir a su otorrinolaringólogo en caso de síntomas como: dolor a la
    movilización del pabellón auricular, secreción en el conducto auditivo,
    sensación de oído ocupado o disminución aguda de la audición.
  9. Tratar de evitar las piscinas con exceso de cloro.
  10.  Bañarse en playas con el agua lo más limpia posible.
¿Por qué se producen las otitis en verano?

Según algunos estudios, entre el 80 y el 85% de las otitis externas se
producen durante el verano. La acumulación de agua supone el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de los patógenos que causan una inflamación en la piel que recubre el conducto auditivo externo.

¿Cuántos tipos de otitis de verano hay?

Las otitis de verano u otitis externas, engloban todas aquellas que afectan al conducto auditivo externo (sin afectar al oído medio o interno) y se producen tras el baño en playas, piscinas, lagos o ríos. La otitis media aguda, sin embargo, deriva generalmente de resfriados o gripes, es más típica de invierno y se produce por acumulación de mucosidad.

¿Cómo se detectan?

El síntoma fundamental es el dolor de oído u otalgia. También puede acompañarse de secreción o supuración por el conducto auditivo externo, lo que se conoce como otorrea. La otitis puede causar picor, taponamiento auditivo y pérdida de audición transitoria. Si el niño refiere alguno de estos síntomas o los padres notan que tiene molestias en oído para masticar o tragar, se rasca de forma constante el pabellón auricular, se encuentra más irritable, más inquieto por la noche y/o falta de apetito, es posible que esté sufriendo una infección de este tipo.

Bañarse en la piscina: ¿favorece la otitis?

Las piscinas son lugares en los que se acumulan gérmenes que son resistentes a los sistemas de depuración y que pueden acabar causando infecciones en el oído externo, sobre todo en los más pequeños.

Y, ¿en el mar?

Las otitis externas no son exclusivas de la piscina. El agua salada también puede provocar otitis en los niños si los baños son prolongados y hay un exceso de humedad que no se resuelve.

¿A qué edad son más frecuentes?

Las otitis en verano son más frecuentes en niños entre 5 y 12 años, y es 5 veces más frecuente en nadadores. La mayoría de las otitis externas ocurren en condiciones de alta humedad y temperatura.